14/9/15

La ciudad perdida - Nan Ryan


Ellen Cornelius sabía muy bien quién era el señor Corey: un timador sin escrúpulos, un sinvergüenza dispuesto a despojar a su anciana tía de su fortuna. Sin embargo, era incapaz de resistirse a su provocativo encanto.

Steve Corey ponía a prueba la reserva de Ellen haciéndole insinuaciones que un caballero jamás haría a una dama. Le encantaba enfurecerla y dejarla perpleja. Se había convertido en el misterioso seductor de sus sueños, y había envuelto en un torbellino de éxtasis a una mujer solitaria y sencilla que había padecido muchos desengaños y decepciones en la vida. Corey se había propuesto seducir a Ellen sin imaginar que su propio corazón se estaba dejando cautivar por ella.

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